Aromatizar el hogar para celebraciones importantes


Aromatizar el hogar para celebraciones importantes

A lo largo de nuestra existencia acumulamos experiencias de todo tipo y atravesamos tanto momentos de felicidad como otros que nos llenan de dolor. Todo es parte de la vida: la inevitable alegría ante un logro personal, la fortaleza que aparece cada vez que el destino nos pone a prueba, el volver a empezar después de un fracaso que amenaza con derribarnos y la bonita costumbre de hallar siempre un motivo, una excusa, para dejarse acompañar por aquellas personas que forman parte de nuestro círculo íntimo.

Claro que, a veces, las razones que justifican una reunión familiar o de amigos están respaldadas por un acontecimiento trascendental en nuestra vida. Si bien todos los fines de semana podemos organizar si queremos un almuerzo con nuestros parientes, hay hechos clave que ameritan un festejo grande, importante, fuera de lo común…

Aunque tener una buena posición económica favorece la organización de una fiesta grande, cuando se tienen las ganas y la necesidad de compartir una alegría con nuestros seres queridos el dinero no es ningún impedimento: sólo nos guía el deseo de estar junto a ellos y ése ya es motivo suficiente como para entusiasmarnos con la idea de armar un festejo con los pocos o muchos recursos que tengamos a nuestra disposición.

Si la reunión se lleva a cabo en nuestra propia casa, ya desde varios días antes de la fecha elegida nos preocupamos por organizar, limpiar y decorar el hogar, además de encargar la comida y establecer cómo se desarrollará la jornada. Si el presupuesto permite celebrar en un salón de fiestas, en cambio, los preparativos girarán en torno al alquiler del lugar, la elección y contratación de un servicio de lunch, etc. Cualquiera sea la alternativa elegida, de todas formas, el esfuerzo estará enfocado en agasajar a los invitados y hacer todo lo posible para que ellos estén cómodos, alegres y de buen humor.

Lamentablemente, la realidad indica que, a la hora de planificar una fiesta, la mayoría de la gente se preocupa por la comida, la bebida, la música y el espacio que se dispone para recibir a un determinado número de personas porque, según creen, ésos son los únicos detalles que van a garantizar que todos pasen un buen momento.

Sin embargo, la cuestión de la aromatización del ambiente donde se desarrollará el festejo es tan o más importante que los asuntos gastronómicos. Después de todo, hasta el plato más tentador puede ser rechazado si en el aire flota un olor nauseabundo.

Si uno desea que nuestra fiesta deje una huella imborrable en los asistentes y se disfrute en ella un verdadero clima festivo, el único camino posible es cuidar el detalle de la aromatización tanto como el del menú y la ambientación general.

Adquirir un aromatizador automático puede ser una idea que nos facilite la tarea ya que, con sólo seleccionar una fragancia acorde a la ocasión y programar el equipo, ya tendremos garantizada la aromatización del lugar durante varias horas. Distinto es el caso de los sahumerios y las esencias de los hornillos, sobre los cuales hay que mantener la atención de forma constante para reemplazarlos por otros cuando se han consumido.

Si la reunión se lleva a cabo en un salón, el olfato de los invitados se puede estimular con otra clase de recursos. Solicitar como parte del contrato que se difuminen determinados aromas cada cierto tiempo, que se dispongan sobre cada mesa algunas velas aromáticas y que además de la máquina de humo y los juegos de luces funcione un equipo que consiga sorprender con la difusión de olores determinados pueden ser medidas interesantes que mejorarán la predisposición de los asistentes.

Con los aromas, además, es posible marcar los tiempos de una fiesta. Para una recepción, por ejemplo, se pueden seleccionar notas olfativas florales que transmitan frescura y reemplazarlas minutos después por un aroma a melón que anticipe la llegada de la comida. Más tarde, un irresistible olor a café, a bizcochuelo, a chicle o a pochoclos puede ser la presentación inconfundible de la mesa dulce. Para contrarrestar la timidez de algunos y provocar en todos los presentes ganas de bailar y divertirse, el momento del baile puede ser complementado con fragancias estimulantes como la menta o aquellas que reproducen el aroma a playa.

Si el presupuesto lo permite, además, pueden confeccionarse souvenirs que, además de bellos a nivel visual, sean dignos de elogiar por tener la particularidad de ser perfumados.

Como sabrán por experiencia propia, son muchos los puntos que hay que tener en cuenta para sorprender a amigos y familiares durante una celebración importante, pero pocas ideas tienen resultados tan impactantes como la estimulación del olfato. ¿La razón? No siempre se valora la importancia que este sentido tiene en la formación de recuerdos y en el ánimo humano, y ese poder invisible es el que lo distingue y genera fascinación.

En este caso, no se trata de confiar en estadísticas, seguir consejos ni creer en los dichos de nadie: si estás organizando una fiesta para celebrar un acontecimiento importante de tu vida, animate a embellecer el ambiente con alguna fragancia que consideres apropiada y en su dosis justa (no olvides que los aromas pueden llegar a provocar rechazo si son demasiado intensos) y comprobarás que tus invitados, aunque ellos no sepan explicarlo, quedarán encantados con la reunión y la recordarán con admiración aún muchos años después de haber asistido a ella.

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