Como mejorar la productividad de los empleados


Como mejorar la productividad de los empleados

Pasamos gran parte de nuestra vida en el trabajo. Las jornadas laborales de ocho o más horas son moneda corriente para mucha gente que tiene a la oficina o la fábrica como un segundo hogar. Mantener la motivación, en este marco, resulta muy complicado. Es casi imposible no sentirse cansado o hasta agobiado por las obligaciones del empleo cuando éste resulta tan absorbente. Lo más probable es que estemos atentos al reloj, desesperados por volver a casa y disfrutar, aunque sea un rato, junto a la familia o amigos.

Esta cuestión, sabida por todos, adquiere una perspectiva diferente cuando tenemos empleados a cargo. Podemos ofrecer un buen sueldo, favorecer la convivencia armoniosa entre compañeros y hasta tener atenciones que excedan la responsabilidad de empresario o gerente. Sin embargo, contar con empleados motivados que trabajen a gusto y que, por lo tanto, rindan al tope de sus posibilidades, es un desafío que puede resultar complejo.

¿Cómo construir un entorno laboral positivo que estimule a los trabajadores? No vamos a centrarnos en lo básico, aunque ya lo nombramos al pasar líneas arriba: se descuenta que disfrutar de un salario acorde al puesto y de un buen clima en la oficina es un derecho de toda persona. Las cualidades del directivo, por supuesto, también son determinantes para incrementar la motivación del empleado. Después de todo, de eso se trata el liderazgo.

Lo que nos interesa destacar es que la aromatización puede ser un factor que marque la diferencia entre trabajadores desganados y otros que se sienten a gusto y que están dispuestos a esforzarse en pos de los objetivos comunes de la empresa. No hace falta más que usar el sentido común: si pasamos el día en un ambiente que huele mal, donde se mezclan todo tipo de aromas sin ningún control, nuestro olfato será otro motivo más para huir del trabajo lo antes posible. En cambio, si nos desempeñamos en un contexto cuya aromatización es seductora y ha sido desarrollada con planificación, podremos concentrarnos en nuestras tareas sin evidenciar molestias o malestares.

El ánimo varía de acuerdo al momento del día: para motivar a los empleados, por lo tanto, no alcanza con prender un sahumerio o esparcir siempre la misma fragancia. Podemos adaptar la aromatización al paso de las horas y acompañar, desde los estímulos olfativos, las necesidades cambiantes de cada trabajador.

Es habitual que, al ingresar a la oficina por la mañana, la persona desee tomar un café antes de comenzar con las actividades. ¿Qué mejor que recibir a los empleados con el típico aroma de esa infusión? Podemos programar un aromatizador digital para que, a una determinada hora, se encargue de propagar la fragancia. El empleado, de este modo, se sentirá a gusto, como si estuviese en su casa, y encarará la jornada con buen humor.

El aroma a café es un ejemplo de cómo la aromatización puede contribuir a un mejor desempeño laboral y a construir un clima positivo en la empresa. Lograr que una persona se sienta cómoda es imprescindible para que pueda explotar todo su potencial.

Las fragancias también pueden servir para establecer ciertos cortes en las jornadas. Si la compañía acostumbra a conceder un break a los empleados a un determinado horario, minutos antes se puede empezar a difundir un aroma que promueva la alegría y las energías positivas, como los aromatizantes con olor a frutilla o flores de azahar. Al regreso, el trabajador estará dispuesto a retomar las obligaciones con mayor motivación.

Ningún trabajo está exento del estrés y del nerviosismo. En ocasiones, es posible prever cuándo se producirá la hora pico y anticipar la eventual irritabilidad de empleados, clientes, proveedores y del resto de los actores del universo laboral. En otros casos, la situación estalla de repente: la visita imprevista de un cliente furioso, un reclamo telefónico de un proveedor que aún no cobró… Todo puede matizarse con el aroma apropiado. El aroma a canela, por ejemplo, ayuda a esclarecer las ideas. La citronela y el tilo, por su parte, son sedantes naturales, mientras que la gardenia aporta fuerzas y energías para salir de situaciones complejas.

Otros perfumes son indicados para cualquier escenario laboral ya que tienen las propiedades necesarias para asistir en el desarrollo de los negocios, contribuir a la concreción de proyectos o hasta atraer al dinero. Ese es el caso del coco, el limón y el nardo, entre otros. Con estos aromas, no sólo los empleados aumentarán su productividad, sino que todo aquel que se encuentre en la empresa podrá orientar su espíritu hacia logros vinculados con el trabajo.

Todo lo dicho deja en claro que la aromatización no es un gasto, sino una inversión. Destinar parte del presupuesto de la compañía a una gestión profesional de los aromas, con expertos que sugieran qué fragancias emplear, de qué manera propagarlas y en qué momentos, es una decisión inteligente porque está respaldada por la lógica. El éxito de un negocio se basa en muchos factores: sería necio minimizar o descartar el poder un aroma.

Tener un plantel de empleados conformes con su trabajo no es imposible, aunque nos exige ciertas atenciones. Cumplir con las obligaciones y responsabilidades básicas de un empleador no es suficiente. Es probable que respetemos todos los consejos de los expertos en coaching y liderazgo y que tampoco alcance para mantener la motivación de los trabajadores. Debemos buscar un plus, un elemento diferenciador que haga sentir a cada empleado como integrante importante de una organización que se interesa por su bienestar. Ahí entra en juego la aromatización, un aliado necesario para la construcción de entornos laborales saludables.

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